viernes, 1 de diciembre de 2023

14 notas para una cartografía de la precariedad

 Leandro Barttolotta / Ignacio Gago

Publicado en Revista Nueva Sociedad, Nº 308 — Noviembre - Diciembre 2023

 

La «cuestión social», como lo refiere la historiadora argentina Hilda Sábato, fue un concepto acuñado desde arriba: expresaba la preocupación de las clases dirigentes (elites, intelectuales, planificadores). Era su modo de formular un problema de razón estatal. En la historia argentina, la cuestión social argumenta Sábato[1]nace como el nombre oblicuo para hablar de las influencias del anarquismo en la clase trabajadora, para advertir de los ecos de la Comuna de París en las orillas del Río de la Plata.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Tu aliento vas a proteger

 












El Colectivo Juguetes Perdidos presentó los tres libros publicados en el 2023: “Implosión. Apuntes sobre la cuestión social en la precariedad”, “Rima pa los compas. Rap / conurbano / memoria” y “Saldo negativo. Crónicas del Conurbano 2013-2023”. Además de las palabras de los autores Leandro Barttolotta, Ignacio Gago y Gonzalo Sarrais Alier, la charla contó con las intervenciones de Diego Genoud, Verónica Gago, Ignacio Portela y Mauricio Polchi. A continuación, la transcripción de la presentación que se realizó el 17 de noviembre de 2023 en CaZona de Flores, en la víspera de la elección que llevaría dos días después a la presidencia a Javier Milei.

martes, 14 de noviembre de 2023

Rap: Entre la parla y la calle

Experiencias territoriales, cartografía y juventud

por Gonzalo Sarrais Alier 


(Ponencia presentada en el III Encuentro Internacional Fernand Deligny)


  1. Intro

Proponemos un conversatorio en el cual vincularemos el trabajo de Fernand Deligny con el que realizamos desde hace más de diez años desde el Colectivo Juguetes Perdidos, en base a “talleres de expresión” con jóvenes en espacios no formales del conurbano bonaerense. El trabajo de Deligny apareció en nuestra trayectoria colectiva como un refuerzo conceptual. Parte del vínculo con el marco conceptual del autor está introducido en el capítulo que escribimos para el libro Semilla de crápula (Editorial Cactus y Tinta Limón), relacionado al modo en que se percibe desde las instituciones a las y los jóvenes, tanto desde las estrategias pedagógicas como desde el lugar moral.  
El objetivo del conservatorio es, partir de la experiencia territorial de un taller de expresión que devino en una productora de hip-hop realizada por jóvenes de un barrio del conurbano (experiencia que es relatada en una reciente publicación editada por Tinta Limón Ediciones titulada Rima pa los compas. Rap, conurbano, memoria), abordar algunos de los aforismos e ideas de los escritos de Deligny (principalmente en Cartas a un trabajador social). 

sábado, 28 de octubre de 2023

Implosionando: un neologismo para testear las intensidades que surcan las nuevas conflictividades plebeyas en los nuevos barrios


 






Por Esteban Rodríguez Alzueta

Hay estallidos más silenciosos, anónimos, opacos, que no se dejan ver fácilmente, que no tienen prensa ni banderas, aunque igualmente surcan el subsuelo de la patria-sin-fuerzas-para-sublevarse. Una reseña de "Implosión. Apuntes sobre la cuestión social en la precariedad", de Ignacio Gago y Leandro Barttolotta.

Pertenezco a una generación que se dio manija y haciendo pogo, arengando un estribillo tribunero que hoy aparece como telón de fondo de la candidatura de Javier Milei: “Se viene el estallido, se viene el estallido…”

martes, 24 de octubre de 2023

Sostenerse en el conurbano



Desde una percepción en movimiento, desde los recorridos por el conurbano infinito obligado por los laburos y el cotidiano semanal, salen estas instantáneas sobre el clima electoral escritas por Gonzalo Sarrais Alier, autor de "Rima pa los compas. Rap, conurbano, memoria". Susurros pescados al azar (y no tanto: la escucha atenta sabe dónde apuntar) y coordenadas para pensar no solo los números y los votos sino, sobre todo, los ánimos populares y lo que se juega en estas coyunturas.

1.

Tres laburantes que pegan carteles de campaña elegían entre dos montañas, una que estaba el candidato municipal, Kicillof y Massa, y otra en la que este último no aparecía. Tenían un croquis de diferentes esquinas donde tenían distinguido  cual correspondía en cada calle.  “Tuvieron más trabajo que nunca”, le gritó uno que esperaba avanzar en aquel semáforo. 

Había un clima pre-electoral, una información sensible que se sentía estos dos meses en los recorridos semanales por el conurbano sur. Escenas, susurros, frases que salían de la nada. No era solo la información que se comentaba en la insistencia de la militancia por lo bajo. Eran frases fueras de contexto de disímiles recorridos laborales, viajes en trasporte público. Secuencias se te quedaban en la cabeza y armaban una intuición delirante: Massa gana en primera vuelta. Pero está de más decir que estamos bajo un clima inestable, que puede cambiar repentinamente los pronósticos. Una corrida del dólar que se pudo frenar de alguna manera, pero que de todos modos pego rápido en el chino, en las góndolas sin precio, etc. 

lunes, 23 de octubre de 2023

Leandro Barttolotta: “Hay que sacar al conurbano del punto de mira y llevarlo al punto de vista”

 Leandro Barttolotta es sociólogo y trabaja de docente en el conurbano bonaerense y en educación a distancia y es el autor de Saldo negativo, un libro publicado recientemente por Editorial Sudestada. La potencialidad de la crónica, como las que se vierten en este libro, es que se alejan de las construcciones de escritorio, de aquellas propuestas que dan soluciones taxativas con prismáticos y apuntes a problemas que desconocen. Obligan a quien las escribe a circular, caminar, a enlodarse, a fisgonear por calles repletas de leyendas inauditas, religiones paganas y fábulas inasibles. Con las crónicas las voces acalladas por el ejercicio de una ignorancia selectiva encuentran un canal de expresión, un cable que los conecta con el verbo y el fraseo, y así los cuerpos se materializan, las víctimas y victimarios se nombran, se conocen, se disfrutan y se padecen, dice The Walking Conurban en el prólogo. En diálogo con Sudestada, Leandro nos contó el proceso creativo y algunos detalles sobre la escritura de este libro.

Por Natalia Bericat para la web de Editorial Sudestada

Primero preguntarte por el género crónica. ¿Qué aportó en el proceso de escritura de estas historias?
Me parece que tanto el género crónica como el género ensayo, que son como dos modos de expresión de la escritura en la que uno habitualmente se siente como más cómodo, permiten como una amplitud de movimientos y como un margen mucho más amplio al momento del registro, de la percepción, de ir como tratando de registrar cierta escucha y ciertos movimientos del orden de lo sensible. Me parece que tienen algo de eso. No sé si la definición sería una plasticidad. Por eso mismo, también me parece que se discute tanto cuáles son los límites. Una discusión que no sé si tiene mucho sentido: hasta dónde crónica, hasta dónde ensayo, hasta dónde más investigación de otro tipo y demás.
Un poco en la introducción al libro, lo que digo es que en la relectura de esos textos que se escribieron a lo largo de más de diez años y por ende van mostrando también, no sé si la palabra es aprendizaje, pero sí cierta incorporación por un lado de elementos del periodismo narrativo, o sobre todo de cierto trabajo de producción más, si se quiere, periodístico. Pero me parece que cuando los textos se van sucediendo, y van también ahí intentando buscar una forma propia o conquistar un tono propio, no sé si es por cómo se dice, la deformación profesional o el registro que uno tiene tan incorporado. Yo lo pienso más como crónicas sociológicas, si se quiere, que por momentos intentan tener un tipo de registro más estrictamente periodístico. Por otro, como que rosa, o hay ahí cierta proximidad con una escritura, si se quiere, política o más de intervención pública. Ahí lo digo como momentos en que se escribe con los dientes apretados, momentos más de relajarse y hasta entretenerse y largar alguna carcajada.

Acontecimiento electoral, implosión social y cartografía popular









Por Ignacio Gago y Leandro Barttolotta

Artículo publicado en la revista Crisis, octubre de 2023.

Luego de un debate presidencial que dejó más dudas que certezas, la pregunta por lo ocurrido en las últimas PASO todavía flota en el aire y hay quienes intentan descifrar algo que se agita más allá de las pantallas y el análisis de la rosca política de palacio. En este texto, los autores del recién salido “Implosión. Apuntes sobre la cuestión social en la precariedad” (Tinta Limón) proponen coordenadas para leer lo que se agita desde abajo.


Un día a votar y luego a seguir en la tuya. En la tuya: en rebuscártela para llegar al final del día. O para sobrevivir a partir de la segunda semana cuando ya no hay más plata. O para cuidar la moneda que ganaste en el día si trabajás en la calle y estás con el moño puesto. Un día a votar y a seguir en la tuya: en todo ese gasto de energías anímicas, físicas; en esas grandes luchitas que implican mantenerse sobre la línea de flotación (¿cómo no va a ser luchar hacer malabares para llegar a ese nuevo fin de mes que es la quincena o la decena de días? ¿Qué “quietud” o “desmovilización” puede haber en medio de la guerra de la inflación?). Un día a votar y en ese mismo día (o con pocos días de anticipación) se decide qué se mete en la urna. Todos los votos valen uno y los sufragios no son instancias de reflexión ideológica ni situaciones para sentirse bien con uno mismo y cuidar el capital moral: son para ganarlas o perderlas y andá a cantarle a Gardel. Un día a votar convocado por un calendario electoral que cae en medio de una crisis económica profunda y a la que llega una sociedad cansada. Cansada antes que “derechizada” o “enojada” o “resignada” o “esperanzada” o que piensa que la clase política se está portando mal y tiene que ser castigada (tags de moda para traducir rápido lo social en códigos reconocibles, incluso la etiqueta de la Anti-Política, que no deja de ser código Político).

viernes, 29 de septiembre de 2023

El día que libro volvió al barrio

 

Por Gonzalo Sarrais Alier

 


1. 

Doblé casi en piloto automático y estaba Maxiking ahí fumándose un cigarro en la puerta de su casa. Hacía más de seis meses que no lo veía. Como siempre andaba sin celu, pero últimamente  había dejado de usar el Facebook, que era por donde lo podía ubicar. Hacía mucho que no sabía en qué andaba. Esa tarde había quedado con el Porte para ir al barrio a hacer unas tomas para un nuevo proyecto y de paso llevarles el libro. Pero en el camino, me desvié por la costumbre…

 

Hay algo de lo caótico y mutante del campo de juego en el que estamos metidos, que por momentos parecemos estar en medio de unas ruinas que se resetean y renacen día a día. Un suelo con sus subsuelos siempre estratificados y cambiantes de la precariedad. Pero de todos modos, en ese escenario ciertas insistencias y apuestas se mantienen a flote sin importar bien sobre qué tipo de superficie. 

Y Maxiking estaba ahí, como un dejà vu, su rostro cansado de sábado a la tarde cambió y se le armó una sonrisa cuando se vio de golpe con Rima pa los compas en la mano.

viernes, 1 de septiembre de 2023

El nudo aprieta mal

 Por Leandro Barttolotta

Artículo publicado en Tiempo Argentino, septiembre de 2023.

1

Hay una paradoja recurrente en la mente de muchos intelectuales, periodistas y dirigentes al momento de pensar al conurbano bonaerense: prepotencia demográfica + espacio vacío. En un juego retórico que asimila clientelismo a caudillismo (o a alguna de sus variantes) Carlos Pagni en El nudo. Por qué el conurbano bonaerense modela la política argentina (Planeta, 2023) cita al Facundode Sarmiento para mencionar la propensión del desierto a generar jefaturas autoritarias. Ese lugar común al momento de imaginar al conurbano toca, aunque pervirtiéndola, una frase de gran potencia descriptiva en la vida cotidiana que resuena cada vez que se quiere indicar que en una zona X (desde una plaza hasta una parada de bondi hasta esas cuadras cercanas al descampado…) no hay fuerzas de seguridad o fuerzas de una sociabilidad más o menos conocida que te resguarde: “Es tierra de nadie”. Pero si el enunciado de nadie demanda, de manera implícita, alguna forma de intervención gubernamental para no quedar regalado a los riesgos del ambiente, cuando se lo utiliza desde el diagrama de Poder tiene efectos muy concretos en el imaginario político. Estar frente a una tierra de nadie (o a una “tierra arrasada”) implica, en un mismo movimiento, desertificar lo que se enuncia vacío. Pero el desierto, lo sabe la historia de nuestro país y sobre todo ese siglo XIX al que le gusta regresar al autor, es más una percepción que una geografía. Un desierto más para la nación (esta vez para su conurbano bonaerense).

martes, 15 de agosto de 2023

Descarga PDF: Perón, la realidad efectiva te la debo.


"Perón, la realidad efectiva te la debo" es un serie de intervenciones que realizó el Colectivo Juguetes Perdidos durante 2021 y 2022, entre otros planos, alertando sobre un desfasaje dramático; el de una agenda política y militante que estaba en cualquiera y unas mayorías populares que estaban en otra: en la lucha cotidiana por llegar a final de día en una sociedad precarizada, implosionada y ajustada.

Adentrarse en esas mayorías populares, investigarlas, tomarles el pulso, sondearlas sin necesidad de encuestadores o “mediadores” de los rumores sociales, era (y aún lo sigue siendo) el desafío central.


jueves, 1 de junio de 2023

“Puede haber o no estallido, pero lo que ya está habiendo es implosión social”

 Entrevista a Leandro Barttolotta, por Diego Genoud. Publicada en Diario.Ar, junio de 2023.

Leandro Barttolotta es Licenciado en Sociología (UBA) y Profesor en Enseñanza Secundaria y Especial en Sociología (UBA). Leandro Barttolotta (Quilmes, 1983) es miembro de Juguetes Perdidos, colectivo de investigación y trabajo con foco en periferias y conurbanos. Escribió en la revista Crisis la “Sección conurbano” (2016-2021). En 2022, publicó “Okupas: Historia de una generación” (Sudestada). Una conversación sobre inflación y ajuste en los barrios.

-Es súper interesante el trabajo que siempre hacen desde el colectivo Juguetes Perdidos porque profundizan temas que muy de vez en cuando se tratan en los medios, y gran parte de la sociedad desconoce. A saber: la vida en los conurbanos, en las periferias, en un contexto de caída de poder adquisitivo, de inflación descontrolada. Empiezo leyendo un fragmento de esta nota que salió en la revista Anfibia. Dice: “Las vidas populares fueron empujadas día a día unos pasitos más a una bocota abierta y hambrienta de una derecha para nada exquisita”. Sectores populares que hoy están a punto caramelo para votar a la derecha. ¿Por qué los sectores populares, que en su momento elegían otras opciones políticas electorales, hoy se dirigen hacia la derecha? 

-Por un lado, el desafío de la intervención y del artículo en sí mismo es que, más allá de que inevitablemente va a tener una lectura que se toca con una coyuntura o con un clima electoral, es parte de una investigación previa que en un punto trata de anticipar las lecturas o las interpretaciones posteriores a un escenario. Se trata precisamente de tratar de pensar qué sucede con la cuestión social en el medio de la precariedad, en el medio de ese ajuste feroz y no sólo en medio de esta inflación creciente, sino también de una espiral de cansancio de esas mayorías populares, que es un matiz que no se piensa demasiado. Hay una especie de régimen de obviedad que parece que se habla a sí mismo y que no sólo no termina de interpelar a nivel de esas mayorías populares, sino tampoco de entender qué pasa.

sábado, 1 de abril de 2023

Eso que suena es la sociedad implosionando



Por Ignacio Gago y Leandro Barttolotta

Artículo publicado en revista Anfibia, abril de 2023

Este ensayo que pone en diálogo la coyuntura caliente de las últimas semanas con hipótesis sobre mayorías populares, cansancio e intranquilidad forma parte de una publicación de los autores de pronta aparición (“Apuntes sobre implosión. La cuestión social en la precariedad”).

Despacito y casi sin gastar saliva las vidas populares fueron empujadas, día a día, unos pasitos más a una bocota abierta y hambrienta de una derecha para nada exquisita. Un camionero que manda a sus hijas al colegio privado para sacarlas de la junta del barrio y al mismo tiempo abrió un comedor barrio adentro para dar una mano (o pagar un peaje moral por “privilegiado”). Un remisero (que también es chofer de Uber y Didi) y está tan regalado en la noche como un colectivero y como la pasajera y los pasajeros que esperan en la parada bien temprano a la mañana o cuando casi se termina el día. Una enfermera, madre luchona que tiene la tarjeta naranja reventada. Un pibe al que le robaron la bici con la que laburaba para Pedidos Ya y se puso a vender pan con la madre. Un pibe re maldito que le robó la bici a uno que laburaba en Pedidos Ya y que además de robar hace changas en la obra con los tíos. Podríamos continuar la fenomenología barrial hasta mañana y no alteraría una verdad social: vidas laburantes empobrecidas; formales y pobres, informales y pobres. Ambas, incluso, con ingresos similares, pero con cabezas y sensibilidades muy diferentes.

jueves, 21 de julio de 2022

déjense de joder.

Perón: la realidad efectiva te la debo (parte 3. Episodio final)

Por Colectivo Juguetes Perdidos

Nota aclaratoria: Lo que leerán a continuación comienza (no hablamos del inicio del texto o sí: su inicio sensible, como solemos aclarar) por una derrota dolorosa: la del "punto de vista del peronismo silvestre". Podríamos llamarlo de manera más rutilante, pero presentarlo así es correcto (confiamos mucho en la sagacidad de nuestros lectores como para ponernos tan explícitos). El peronismo silvestre como músculo popular vital, difuso, afectivo (con fuerte expresión electoral: quienes votan y esperan que sus vidas mejores. Tan simple y tan potente como suena) que puede ser pensado en continuidad –de allí el nombre– con nuestros laburos sobre "los pibes silvestres" y sobre las "fuerzas silvestres" que desarrollamos durante más de 14 años (lo silvestre, dicho rápido: lo que no se inscribe fácilmente en "orgas" o movimientos o agenditas o instituciones, cuya lógica ignoran profunda y naturalmente. Nos dió risa escuchar en estos años el uso de la categoría "jóvenes silvestres" en boca de algunos funcionarios y funcionarias o dirigencias que son absolutamente incapaces de "silvestrizar" sus espacios políticos para que ingresen otros aires y otras fuerzas).

 

sábado, 2 de abril de 2022

Malvinas y el confinamiento: la memoria alterada

Por Leandro Barttolotta

(Publicada en Revista Crisis/ Mayo 2021)


Cenó en casa junto a sus ocho hermanos. No se animó a decirle nada a la madre. Al otro día, antes de las cuatro de la mañana, salieron rumbo a la estación de tren. Su padre se iba a laburar a una obra en construcción y Pepe se iba a la guerra. Le pidió tomarse un café con leche en Plaza Constitución y ahí le largó: “Me voy a Malvinas, por eso tuve el permiso”. El padre fingió no creerle. Revolvió el café en silencio, llamó al mozo para pagar la cuenta y se alejó a mirar el cartel gigante con los horarios y destinos de los trenes. Pepe se levantó, le dio una última mirada a la espalda de su viejo y se fue. No quería verlo llorar.

Cuando arrancó la cuarentena, Pepe se puso a escribir, en su activo perfil de Facebook, pequeños capítulos de sus vivencias bélicas. Luego de varios posteos decidió soltar el teclado y alejarse por unos días de las redes. Tiró un estado: “les quería comentar por qué estos días no escribí mis vivencias en Malvinas. Es muy duro hacer este recorrido, sumergirme en miedos, incertidumbre, hambre, cansancio, frío. Me tomé unos días de descanso. Trabajé en casa. Traté de distraerme. Vuelvo a enfocarme en estos días. Saludos y gracias por estar ahí”. Pero desde el año pasado no volvió a escribir.

martes, 19 de octubre de 2021

Perón: la realidad efectiva te la debo I

 

 


Uno de los efectos más jodidos del régimen de obviedad que toma a la Política (al Palacio, pero también a los “referentes” de movimientos sociales, a funcionarios de tercera y cuarta línea, a periodistas, analistas,influencers) es que empuja compulsivamente a intervenciones rápidas que pretenden “entender todo de golpe” mientras se rechaza, una y otra vez, una investigación minuciosa y permanente.

Perón: la realidad efectiva te la debo II



Como pasa siempre que el peronismo pierde, la esperanza de su final se disimula poco por derecha y por izquierda. Incluso, quienes “materialmente” están cercanos al Palacio y a los palacitos (con carguitos, con capital simbólico, con sentirse cercanos) ya parecen sacar los dedos del teclado y los pies del plato. Desmarques cínicos de quienes empiezan a silbar bajito y bajando los posteos. El que abandona rápido tiene premio en sus prestigios personales: muchos que recibieron gratificaciones simbólicas, contratos, recursos y mimos públicos durante los dos primeros años, muchos Albertos y Albertas están más preocupados en tirar la bomba de humo y no quemarse que en pensar en profundidad lo que está pasando en la sociedad que gobiernan.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Nuevo libro! La Sociedad Ajustada




Las elecciones sacaron al macrismo del Palacio y a la Argentina del racimo regional de gobiernos de derecha. Este acontecimiento mostró la perseverancia histórica de un peronismo silvestre que hay que rastrear en subjetividades y sensibilidades sociales plebeyas antes que en estructuras partidarias y en identidades culturales. Se inaugura un escenario social y político novedoso y complejo. Los años de macrismo habilitaron y recargaron, con el control de los fierros estatales y mediáticos, el revanchismo social. También dinamitaron por el aire redes y rejuntes que sostenían vidas al borde del terror anímico en una sociedad precaria que nunca se encaró como la verdadera ’batalla cultural y material’.

El libro se compone de cuatro partes: 
Cuando la noche es más oscura es un prólogo que se pregunta sobre la escritura y la investigación en tiempos de ajuste. 
La segunda parte, bajo el nombre de Pinturas de guerra, es una serie de crónicas conurbanas que atraviesan la llegada de policías comunales a los barrios, salitas de salud, comedores populares, centros de rehabilitación, cárceles y talleres artísticos con jóvenes. 
La tercera parte aborda una serie de hipótesis políticas que describen la sociedad ajustada, abordando conceptos como Máquina de gorra, Militancias en la implosión, Inflación y terror anímico, Mayorías cansadas, Nuevos y viejos odios y Aguante todo. 
El libro termina con Peronismo silvestre, un epílogo que busca pensar más allá de la grieta, desde una perspectiva plebeya, caótica e indócil.
Esta cartografía de la sociedad ajustada, en continuidad con una ´genealogía de la precariedad a la argentina’ que el Colectivo Juguetes Perdidos despliega desde hace varios años, es una tarea urgente que requiere de una militancia inquieta y 24/7 y de una apuesta constante por la conquista de nuevas percepciones políticas.


La Sociedad Ajustada. 
Tinta Limón Ediciones, diciembre de 2019
128 p.; 19,5 x 13,5 cm.
ISBN 978-987-3687-61-7

martes, 29 de octubre de 2019

Apuntes rápidos sobre elecciones y gorrudismo social



Votamos con alegría –la extensión de ese Nosotros alegre es insondable, indeterminado y por eso potente. Han sido cuatro años brutales de engorramiento y endeudamiento, de movilización social y ´gubernamental´ de afectos oscuros y shock económico –y anímico- que arrasó ciudades y barrios, que dejó un campo social repleto de vidas heridas por el ‘ajuste de guerra’ (ese que mutiló las expectativas vitales de quienes se negaron a enfriarse y ´achicarse´).
Festejamos y respiramos porque sacamos a ´La Gorra Coronada´ del palacio, pero sabemos también que queda una pesada herencia muy jodida con la que habrá que lidiar.

En la embriagada noche del domingo, Cristina –artífice principal de la ‘unidad hasta que duela’- volvió a deslizar una de las preguntas que más nos inquietó durante todos estos años: ´¿qué pasó?´, ¿de qué modo pudieron gobernar estos gatos blancos durante este tiempo?

Hay que leer los votos teniendo en cuenta la materialidad de las formas de vidas, cómo se fueron reconfigurando hábitos, afectos y energías sociales en los últimos años de ´crisis´ de la economía (inflación, endeudamiento, desocupación) y de gorrudismo recagardo.

Una de las caras de esa materialidad es sin lugar a dudas el ‘cansancio’. No se puede pensar las elecciones sin la quemazón y los tanques anímicos casi vacíos con los que se anda cotidianamente. Después de las PASO, y como parte de una investigación permanente que venimos haciendo en diferentes lugares, decíamos sobre ese suelo anímico y material que devino rechazo en las urnas a Cambiemos: “Las mayorías cansadas tienen cada vez menos redes en donde recostarse y bajar(se) del enloquecido loop de la vida mula re-sentida. Ven sus ‘vidas desorganizadas’, como dice Cristina; vidas expuestas a la aceleración y a la cotización de vectores sociales sobrecargados que te hacen padecer un brutal e incontrolable terror anímico. Vidas sobre las que se ‘ajustan’ –o se mutilan– redes imprescindibles para la subsistencia vital y social y para conjurar la precariedad totalitaria: trabajos, dinero, subsidios, ‘derechos’. Vidas intranquilas y desesperadas: esa tonalidad afectiva es la que se percibe en la serie de gestiones cotidianas que entristecen y extenúa al cuerpo (…) la tonalidad afectiva de los barrios ajustados es el cansancio. Vidas aplacadas y a la vez híper movilizadas, por todos los vectores sociales que se intensificaron con la crisis hasta el enloquecimiento. Hay que gestionar una vida con cada vez menos margen de tiempo, guita y combustible anímico. Las deudas crecen y no se pueden pagar, las familias ampliadas, malregresadas o hacinadas en las piezas que se copan y alojan, los laburos que escasean o devoran cada vez más energía vital, la desocupación que es más ocupación de la cabeza quemada e impotente por la falta de guita. (...) Es probable que las mayorías además de ‘con el bolsillo’ voten desde ese estado de cansancio e intensidad oscura que las toma. Es probable también que el ajuste feroz del macrismo haya implosionado la geografía anímica de esas guerras cotidianas: las trincheras, las retaguardias; todo recoveco para respirar se obturó y revienta cada vez más hacia ‘acá’. Guerras y cansancios de la precariedad son afectos que desbordan el economicismo y que también son parte –y complejizan– el casi cincuenta por ciento de FF”.

Se votó con alegría, se votó con cansancio y una buena parte de la sociedad votó también para reafirmar electoral y políticamente un gorrudismo cuya densidad social es indiscutible. Esas ‘fuerzas anti’ están vivas, siguen vivas, han sustentado a la Gorra Coronada y se han retroalimentado pasando por ella: esas fuerzas son la verdadera pesada herencia porque saben funcionar ´sin el palacio´.

El acontecimiento electoral de agosto, decíamos, no reseteó necesariamente a la sociedad Argentina, es un error apurar lecturas e interpretaciones ´sobre ideologizadas´ que al toque le imprimen un ´cambio de dirección´ abrupta (de una sociedad ´derechizada´ que votó a Cambiemos en el 2015 a una sociedad que gira a la ´izquierda´ y rechaza el neoliberalismo) tampoco ´lo electoral´ tiene que borrar la investigación y la cartografía de las sensibilidades sociales y los odios que parieron la gorra coronada. Percibir los nuevos odios es meterse con las formas de vida y las guerras sociales actuales: relevar sus muertes, sus violencias, las jerarquías que se establecen, así como las invenciones y las resistencias. Se trata de registrar cómo se soporta hoy el trabajo precarizado o la falta de changas o la desocupación (que más que ociosidad forzada es tiempo intensamente ocupado en gestionar la cotidianidad), pero también los quilombos familiares, la necesidad de consumo y el endeudamiento, la violencia barrial, el desprestigio social, los malestares corporales gratuitos, el viaje hacinado en trenes y bondis. Los ‘nuevos odios’, incubados en el campo de batalla de la precariedad, parten de vidas heridas que no pueden ser leídas solo desde las nociones de falsa conciencia, manipulación mediática, zonceras y fake news. Y mucho menos como gestos de derechización ‘ideológicos’. No sólo del endeudamiento externo está hecha la “pesada herencia” con la que habrá que lidiar; nuevos odios, familias ajustadas y endeudadas, gorrudismo ambiente y barrios picantes, es el inestable fondo social sobre el que correrá el próximo gobierno.

El economicismo torpe no explicó la gobernabilidad del macrismo durante estos años ni tampoco su caída. Que con una gestión desastrosa de la economía se vayan de la Casa Rosada con un porcentaje electoral tan alto demuestra la vigencia de una de las hipótesis con las que leímos estos años: “aún en un contexto de congelamiento de la economía y brutal ajuste, el macrismo ha operado constantemente reemplazando dinero en el bolsillo por gorrudismo en el corazón: la verdadera cláusula gatillo de estos años parece haber sido la licencia para ejercer el microverdugueo y aplicar jerarquías sobre los cuerpos que cargan con el odio social (las ‘mantenidas del plan’, los pibes silvestres, vendedores ambulantes, laburantes precarios…). La inflación a la que no se le ganó con las ‘paritarias callejeras’ y las movilizaciones tuvo una compensación en un salario ‘anímico’ que deja hacer –y descargar– a las fuerzas más oscuras que circulan por nuestra sociedad.”

La liturgia gorrera (´esa cultura gorruda´ que llegó para instalarse), el salario anímico, los nuevos y viejos odios sociales, la vida mula re-sentida (tan ajustada como vigorizada en estos años de alianza entre derechizaciones vitales y fierros estatales en manos de estos antitodo) diagraman un campo de juego que permiten leer la materialidad en la que se despliegan las votaciones y evitar así la recurrente perplejidad con la que se vivieron estos años. Asombro, lecturas sobreideologizadas o emocionales: ´estados´ que hablan de una gran pereza política y vital: la que se niega a problematizar percepciones y a investigar realmente qué carajo ‘nos’ pasó.

Durante estos años, ante el avance que significó el macrismo en cuanto ‘alianza de clase’ que fundió fuerzas anti de origen popular con las eternas y tradicionales fuerzas anti del país –de las clases propietarias y empresariales–, apostamos políticamente por el ‘Aguante-Todo’. Gesto, agenda y apuesta política que mantiene abierto e indeterminado ese ‘realismo del cansado’ y permite militar y pensar el escenario cada vez más jodido que nos toca vivir. Un enunciado que tiene la amplitud de ir desde la intimidad sufriente e inquieta que rechaza los ‘cierres de época’ y sigue insistiendo, a ese peronismo que continúa perdurando como una opción vital para rechazar de a muchos y muchas la docilidad y la sumisión ‘total’. Fibras históricas que muestran la salud de una inoxidable pasión alegre, esa que nos moviliza desde la dignidad, el agite, el desborde y la negritud (de formas de vida y no solo de piel). Ese peronismo silvestrizado que no agoniza –ni larga ni súbitamente: ´yerba silvestre nunca muere´ – y que no hay que buscar solo en armados políticos y en identidades, que es antes que nada ‘sensibilidad’ que rechaza y se ofrece como fondo virtual para volar por el aire esos enunciados realistas cuando se vuelven intolerables y asfixiantes: ‘no hay alternativa’, ‘no hay atajos’, ‘es esto o el caos’. Ese peronismo silvestre que no es gesto pop o culturalismo clasemediero está obligado por su historia a disputar la precariedad totalitaria –y no únicamente “batallas culturales” o agendas progres– que lastima a las vidas populares. Para los difíciles tiempos que ya se están viviendo será central que se puedan leer esos mapas de nuevos odios sociales, que se ausculte a esas multitudes cansadas y muleadas y que se quiera ‘gobernar con el aguante todo adentro’.

Un aguante todo que no solo ha servido para alimentar el armado electoral (unidos y con una avalancha de votos en el conurbano…) que sacó a estos gatos del palacio, sino que se continua en las militancias y agites varios, que se juega en la vitalidad del ‘peronismo silvestre’, y que será híper necesario para mantenerse alerta y pillos en el escenario complejo que se viene profundizando, el de las implosiones sociales que llegaron hace rato y no paran de crecer en intensidad y densidad.

“Todo parece pudrirse cada vez más acá y esto incluye disputas cuerpo a cuerpo, violencias en los interiores estallados, entre vecinos y vecinas, incluso cuerpo adentro. Todo se rompe y estalla hacia un adentro cada vez más espeso e insondable. Implosiones –en muchos casos– huérfanas de imágenes políticas y regaladas involuntariamente al gorrudismo ambiente, al securitismo”, decíamos hace un tiempo, resaltando la necesidad y la urgencia de conectar las agendas políticas y militantes “tradicionales”, con una militancia en la implosión; insistencias y agites varios que a pura prepotencia vital y organizativa saltan por el barrio, por una escuela, por una sede comunitaria, por un espacio silvestre, etc.

Además de este plano de las implosiones sociales intensificadas por la crisis económica vamos a asistir a una ´calle´ y a una sociedad con gran belicosidad (por el ajuste acumulado, por las ´demandas´ sueltas que circulan –y que no se le reclamaron a Cambiemos, pero que sí probablemente se lo haga al peronismo–, por la ´oposición a la venezolana´ que también pretenderá mostrarse movilizada). Los sueños secos del neoalfonsinismo deberán esperar para más adelante. Se vive una sociedad implosionada y picante, en la que se dará el desplazamiento de ´la gorra coronada´ a una máquina de gorra (nombre de nuestro inminente próximo libro), aceitada para funcionar entre las implosiones sociales y la precariedad, y aumentada por todos los ´derechos´ y empoderamientos que acumuló en estos años de respaldo estatal.

A esa máquina de gorra habrá que oponerle la fuerza política y social del ´Aguante todo´, que no es ‘acuerdismo’ ciego, ni mera estrategia electoral, sino un enunciado político y vital que, ‘por abajo’, puede ser el reverso posible a ese complejo entramado de  precariedad y gorrudismo social.

(Colectivo Juguetes Perdidos, 29 de ctubre de 2019)





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