miércoles, 15 de julio de 2015
domingo, 12 de julio de 2015
martes, 9 de junio de 2015
"Saliendo a ver"
Rseña de Quién lleva la gorra, por Damián Huergo
En las facultades de ciencias sociales de la Argentina te inoculan la creencia de que no se puede hacer investigación social por afuera del circuito de becas estatales o de la filantropía onegeista. El Colectivo Juguetes Perdidos, formado hace poco más de diez años por un grupo de estudiantes de sociología de la UBA (ya graduados), desde el vamos desoyó tales mandatos. Siguiendo una rica tradición intelectual, el Colectivo JP realizó una especie de insumismo académico; es decir, tomó al saber no como cosa sacra acabada y le dio otras coordenadas de enunciación vinculándolo a problemas que afectan. Saberes que no concluyen ni se muerden la cola a sí mismos, por el contrario fueron atravesados por la memoria física y verbal de sus integrantes; mezclados con los agites barriales, ricoteros y tribuneros que cargaban otros modos de vida. Y, sobre todo, saberes que se mostraron insuficientes tras el sacudón del “diciembre negro” que generó el acontecimiento Cromañón. Esa “derrota brutal” de la generación nacida, criada y curtida en democracia, que en su juventud se comió la resaca de la fiesta de la convertibilidad sin haberla disfrutado, y que -como un efecto colateral- promovió el primer ensayo del Colectivo JP desde la escritura de un nosotros dispuesto a la expansión.
miércoles, 25 de febrero de 2015
“Rajá turrito, raja”
Apropósito de ¿Quién lleva la gorra? del Colectivo Juguetes Perdidos editado por Tinta Limón
Por Esteban Rodríguez Alzueta
¿Qué está pasando en los barrios? ¿Qué significa pensar a los pibes de los barrios? ¿Cómo pensarlos? Para responder la pregunta que propone el Colectivo Juguetes Perdidos (“¿Quién lleva la gorra?”), hay que empezar por aquellas otras cuestiones, hay que saber responder las otras preguntas.
Tengo la sensación -y cada vez me convenzo más-, parafraseando a la antropóloga Laura Nader, que “todo lo que digamos sobre los pibes va a ser usado en su contra”. Por eso la tarea que se impone es doble, pensarlos y evitar que lo que digamos sobre ellos pueda ser manipulado en su contra.
Pensar y, al mismo tiempo -y lo digo ahora con las palabras del Colectivo-, evitar hacer“extractivismo académico, literario o político que busca conocer el lenguaje y experiencias nativas para colonizar, para hacer entrismo, o simplemente para estetizar. No buscamos saquear elplusvalor de sus vida aventureras o excitantes, violentas o intensas para transformarlo en mercancía que circule en otro ámbito.” En todo caso que el robo sea mutuo: “a los pibes les robamos la vitalidad, su parla, su imaginación, sus mapas dl presente. A nosotros nos roban tiempo (no remunerado, no mediado por la necesidad de obtener dinero o prestigio o credenciales). Un tiempo para jugar, un tiempo para estar. Un tiempo robado a las rutinas laborales, familiares, sociales. Y también nos roban ganas y energía y quizás algo nuestro que no sabemos codificar.”
domingo, 1 de febrero de 2015
¿Quién lleva la gorra? Juguetes Perdidos y la filosofía del raje por Diego Sztulwark
“Cuando elogio el raje no es simplemente a partir de una visión desde las alturas, para mí se trató siempre de una manera de laburar”
J. Ranciére
“La línea de raje es una forma de tomarse el palo. Los franceses no saben muy bien lo que es eso. Por supuesto, como todo el mundo, se las toman, pero piensan que rajarse, o bien es escaparse del mundo, mística o arte, o bien es una especie de cobardía, una manera de eludir los compromisos y las responsabilidades. Pero el raje no significa, ni muchísimo menos, renunciar a la acción, no hay nada más activo que un raje”.
G. Deleuze
“Es posible que me las pique, pero mientras dure mi raje, buscaré un arma”
G. Jackson
I.
La filosofía no morirá mientras alguien fugue, todo lo demás es interpretación. Juguetes Perdidos juega en ese tablero: todo lo que huela a máquina universitaria de producción será rudamente apartado. No es desprecio por la reflexión teórica, sino una nueva comprensión de lo teórico como tal: menos como sistema de saberes acumulados y más como relación con lo que aún no sabemos pensar.
En ¿Quién lleva la gorra? (Tinta Limón Ediciones, Bs-As, 2014), la última década transcurre de nuevo ante nuestros ojos. Es notable advertir cómo se retuerce una escritura que se evade de lo político mayoritario cuando actúa bajo presión de la coyuntura. Página a página desfila una procesión de figuras mutantes nacidas tras la llamada crisis del 2001: de la miserable barriada al mundo de la batalla por el consumo; de la auto-organización a la vida loca. Más allá de lo que se discuta en torno a lo que se puso en juego durante esta década larga, lo cierto es que el paisaje social resultó trastocado.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Cromañón: una década.
1. Nuestro diciembre.
Si en el año 2003 comienza la “década ganada”, un año y medio después
–casi en paralelo– se inaugura –o se bifurca de la anterior– otra década.
Mucho se habló de las marcas y los efectos de 2001 en el ciclo
kirchnerista; pero, incluso varios años atrás del que se vayan todos –y también alimentando la dimensión pública,
callejera, violenta, política y juvenil de este acontecimiento– se empezó a
elaborar otra historia que tuvo en Cromañón, sino un final, al menos un
acontecimiento que la expuso en toda su desnudez (su máxima potencia y sus
fracasos). Es esa historia una investigación pendiente. Y así como el
kirchnerismo no se entiende sin 2001, Cromañón y sus efectos son
incomprensibles sin el rock barrial y el plan colectivo que se venía incubando
desde hacía una (otra) década.
Pero lo real entiende poco de cortes y de etapas; en ese diciembre del
2004 y en los meses posteriores se pliega todo, como en un agujero negro: en
las primeras movilizaciones resuena el cántico Ni la bengala ni el rocanrol, a nuestros pibes los mató la corrupción; hay
espontaneidad; hay estado de agite público (con mucho protagonismo de pibes);
resuenan ecos del 2001 (se exige a la izquierda y al resto de los partidos y
organizaciones políticas que no participen con banderas partidarias, se raja a
patadas al –por esos meses inmaculado– Blumberg); hay vestigios de las luchas
de las organizaciones de derechos humanos (en los padres y madres de Cromañón,
de nuevo las familias se movilizan, los sobrevivientes acompañados de su
entorno íntimo –que incluye muchos amigos– pero sobre todo de sus madres); y en
ese torbellino Estela de Carloto defenderá al jefe de gobierno Aníbal Ibarra y
el kirchnerismo se llamará a silencio...
jueves, 11 de diciembre de 2014
sábado, 29 de noviembre de 2014
Aquí el audio de la coversación que tuvimos hace unos días en Clinamen, por FM La Tribu.
Gracias a los amigos de Clinamen por la invitación y el diálogo.(Audio!)
“¿Quién lleva la gorra? Violencia, nuevos barrios, pibes silvestres”. Nuevos barrios, nueva sensibilidad. La disputa por el realismo. La búsqueda de tranquilidad. La precariedad como fondo. El saber de los pibes. ¿Qué pasa con las pibas? El agite como modo afectivo contra la adultez agilada.
martes, 18 de noviembre de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
Las aguas suben turbias (entre linchamientos y saqueos)
La pelea por la herencia
Diciembre
sobresale del año calendario, o al menos así nos hemos acostumbrado a vivirlo.
A veces, unos pocos días de ese mes alcanzan para desbordar una época o para
anticipar –de manera más o menos ruidosa– lo que vendrá en la siguiente. El
último diciembre hizo notar en la piel social y mediática que ya comenzó la
disputa por la herencia de la década
ganada. No nos referimos necesariamente a una lucha por la sucesión
política, sino más bien a múltiples enfrentamientos –en el plano social,
sensible, anímico, callejero, virtual– por la captura o la mantención de lo
rapiñado en estos últimos años.
Los
saqueos del diciembre pasado y los “linchamientos” de estas semanas son dos caras
de la misma moneda, anverso y reverso de la ¿descomposición? del enunciado
insignia de la década: paz social es
igual a consumo. Puesta en riesgo la posibilidad de ese consumo y de cierto
bienestar económico, se activaron las alarmas sociales…
lunes, 23 de diciembre de 2013
Los chicos de diciembre (notas sobre los saqueos que vendrán)
Va pasando diciembre, este, pero también
todos los diciembres calientes ya pasados
que retornan como espectros. Y si bien el acontecimiento
2001 parece seguir presente como un vector del orden y desorden político,
las diferencias con el diciembre actual muestran una radical mutación sensible,
política y social.
Una pregunta
nos inquieta hoy, ¿quién lleva la gorra?
Interrogante-impulso, que emerge de un territorio inédito y en permanente
recombinación. Los nuevos barrios son rejunte: hay consumo, mesas de gestión de
la seguridad vecinal, hay más dinero, más programas sociales, más derechos, más transas, más policías
(siempre pillos aunque cambie la pantalla de juego, siempre listos para
acoplarse a las mutaciones de la realidad barrial), más motos y tal vez más
fierros; hay gendarmes, hay pos-vecinos (¿qué es lo que te hace mi vecino?) y
comerciantes armados (o listos para hacerlo); hay reposición de la figura del
propietario, hay terror –un vector
constante de la precariedad– y hay pibes
silvestres. ¿Cómo operan estas mutaciones en los “acontecimientos de
siempre” (saqueos, inestabilidades, diciembres calientes…)?
miércoles, 18 de diciembre de 2013
La (otra) ola verde
(Publicada en revista THC)
Un
pibe sale corriendo porque tiene un veinticinco
encima. Otro se queda fumando y esperando el verdugueo. A otro lo obligan a que
se coma la tuca que acaba de tirar al
piso. A otro lo tienen marcado porque le cabe rascar la pipa en la esquina. Estamos hablando del faso.
Los
gendarmes paran a los pibes, los molestan, los huelen, buscan porro. Vos seguro tenés porro. Sienten
que están habilitados para zamarrear, golpear, gritar y “educar” moralmente a
los pibes. Estamos hablando de la Gendarmería en acción.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Servicio militar a cielo abierto
Verdugueo gendarme en los
barrios del conurbano
Rubén ya lo había murmurado dos o tres veces,
pero había pasado... Hasta que lo tiró más alto cuando un par estaban dando
vueltas alrededor del mapa que estaba ahí en la pared: ¿Quién lleva la gorra hoy? (era la pregunta de invitación al
Taller, que le había quedado dando vueltas). Y esta vez se auto responde y lo
escribe en el pizarrón como sentencia: Los
loros. Así comienzan la discusión sobre los gendarmes en el barrio.
Te
descansan, te re verduguean amigo. Se la pasan jodiendote. Buscandote causa. Te
paran corte re violento y te revisan a ver si tenes fierros, pero no es que te
piden que te levantes la remera o que te apoyes contra la pared y levantes las
manos, te cazan a los empujones, te empujan y te cagan a patadas y a palos.
Están re locos. Los pibes empiezan a contar anécdotas y escenas rutinarias de intervenciones
gendarmes, se alternan en el uso de la palabra, por momentos los relatos son
veloces, es una única voz-queja sobre los verdes, que lideran cualquier ranking
sobre lo más odiado por los pibes en los barrios.
miércoles, 14 de agosto de 2013
viernes, 2 de agosto de 2013
miércoles, 31 de julio de 2013
Es una noche especial, no se la vaya a perder...
De pies a cabeza, ensayos de fútbol, es un libro editado por Interzona con textos de Oliverio Coelho, Ezequiel Cogan, Luis Díaz, Hernán Gallegos, Ezequiel Gatto, Juan Pablo Hudson, el Colectivo Inmediato, el Colectivo Juguetes Perdidos, Federico Levín, Daniel A. Liñares, Ruben Mira, Gustavo Varela y sus compiladores, Juan Manuel Sodo y Agustín j. Valle, que piensa a la pelota porque en ella se juega la vida -en tantas caras como pueden verse en una esfera.
El sábado 3 de agosto será presentado por Simón Klemperer y la dupla Juan Bautista Duizeide-Damián Huergo.
Rodrigo Noya, H.Gallegos y Facundo Gorostiza darán el aliento melódico.
El sábado 3 de agosto será presentado por Simón Klemperer y la dupla Juan Bautista Duizeide-Damián Huergo.
Rodrigo Noya, H.Gallegos y Facundo Gorostiza darán el aliento melódico.
viernes, 14 de junio de 2013
martes, 4 de junio de 2013
Literatura de los malvenidos.
"El malvenido que desee vivir debe hacerlo peligrosamente desde el primer día, y ninguna experiencia puede ser ocasional para él; ningún malvenido puede pasearse con tranquilidad por una calle sin la certidumbre de que la violencia le saldrá al paso"
N. Mailer, The White Negro.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Literatura de la gorra
“Hay que empezar
por algún lado y empecemos por una visera. Cualquier otra cosa podría ser, pero
una visera es una de esas cosas que hoy son inexorables y que son la piedra de
toque de toda una época. Si hay cosas en su contra, hay que acabar con esas otras
cosas. Si los vecinos, las leyes y los gendarmes están en su contra, habrá que
acabar con los vecinos, las leyes y los gendarmes. Con una visera prenderé
fuego a toda la civilización moderna. Porque una visera debe poder mostrarse
por el barrio. Porque debe vestir una cabeza libre, no debe tener un barrio
esclavo; porque no debe tener un barrio esclavo, debe tener una ciudad libre,
antiracista y que no haga mulear a sus pibes; porque debe tener una ciudad
libre, no debe tener policías, ni jefes, ni vecinos propietarios y
criminalizadores; porque no debe haber policías ni jefes ni vecinos, debe haber
una redistribución de la propiedad; porque debe haber una distribución de la
propiedad, debe haber una revolución. La visera a la que acabo de ver pasar en la
esquina, no debe ser perseguida, ni insultada, ni cortada; todos los reinos de
la tierra deben ser mutilados y destrozados para servirle a ella. Ella es la
imagen humana y sagrada; a su alrededor la trama social debe oscilar, romperse
y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos caerán,
pero no habrá de dañarse una visera.”
miércoles, 20 de marzo de 2013
Criminalización
Los malvenidos
(Una pequeña crónica sobre muertes
anunciadas y tragedias de la época).
La secuencia es la de un pibe y una
piba empujados a protagonizar una guerra que no es de ellos. La kiosquera, de
17 años, trabajando por dos mangos un sábado a la noche; la vienen a robar, y
todo parece ser un asalto violento más… pero la piba saca una picana e intenta
atacar al chorro. El chorro (también pibe, que bien podría ser un vecino de
ella, o un ex novio o un familiar o un amigo...) dispara entonces, y la mata.
Luego, el montaje final; videografh urgente, movileros in situ, indignación
popular, pedidos de seguridad, pueblada.
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