martes, 9 de junio de 2015

"Saliendo a ver"



Rseña de Quién lleva la gorra, por Damián Huergo

En las facultades de ciencias sociales de la Argentina te inoculan la creencia de que no se puede hacer investigación social por afuera del circuito de becas estatales o de la filantropía onegeista. El Colectivo Juguetes Perdidos, formado hace poco más de diez años por un grupo de estudiantes de sociología de la UBA (ya graduados), desde el vamos desoyó tales mandatos. Siguiendo una rica tradición intelectual, el Colectivo JP realizó una especie de insumismo académico; es decir, tomó al saber no como cosa sacra acabada y le dio otras coordenadas de enunciación vinculándolo a problemas que afectan. Saberes que no concluyen ni se muerden la cola a sí mismos, por el contrario fueron atravesados por la memoria física y verbal de sus integrantes; mezclados con los agites barriales, ricoteros y tribuneros que cargaban otros modos de vida. Y, sobre todo, saberes que se mostraron insuficientes tras el sacudón del “diciembre negro” que generó el acontecimiento Cromañón. Esa “derrota brutal” de la generación nacida, criada y curtida en democracia, que en su juventud se comió la resaca de la fiesta de la convertibilidad sin haberla disfrutado, y que -como un efecto colateral- promovió el primer ensayo del Colectivo JP desde la escritura de un nosotros dispuesto a la expansión.

miércoles, 25 de febrero de 2015

“Rajá turrito, raja”


Apropósito de ¿Quién lleva la gorra? del Colectivo Juguetes Perdidos editado por Tinta Limón

Por Esteban Rodríguez Alzueta







¿Qué está pasando en los barrios? ¿Qué significa pensar a los pibes de los barrios? ¿Cómo pensarlos? Para responder la pregunta que propone el Colectivo Juguetes Perdidos (“¿Quién lleva la gorra?”), hay que empezar por aquellas otras cuestiones, hay que saber responder las otras preguntas.

Tengo la sensación -y cada vez me convenzo más-, parafraseando a la antropóloga Laura Nader, que “todo lo que digamos sobre los pibes va a ser usado en su contra”. Por eso la tarea que se impone es doble, pensarlos y evitar que lo que digamos sobre ellos pueda ser manipulado en su contra.
Pensar y, al mismo tiempo -y lo digo ahora con las palabras del Colectivo-, evitar hacer“extractivismo académico, literario o político que busca conocer el lenguaje y experiencias nativas para colonizar, para hacer entrismo, o simplemente para estetizar. No buscamos saquear elplusvalor de sus vida aventureras o excitantes, violentas o intensas para transformarlo en mercancía que circule en otro ámbito.” En todo caso que el robo sea mutuo: “a los pibes les robamos la vitalidad, su parla, su imaginación, sus mapas dl presente. A nosotros nos roban tiempo (no remunerado, no mediado por la necesidad de obtener dinero o prestigio o credenciales). Un tiempo para jugar, un tiempo para estar. Un tiempo robado a las rutinas laborales, familiares, sociales. Y también nos roban ganas y energía y quizás algo nuestro que no sabemos codificar.”

domingo, 1 de febrero de 2015

¿Quién lleva la gorra? Juguetes Perdidos y la filosofía del raje por Diego Sztulwark

Cuando elogio el raje no es simplemente a partir de una visión desde las alturas, para mí se trató siempre de una manera de laburar
J. Ranciére

La línea de raje es una forma de tomarse el palo. Los franceses no saben muy bien lo que es eso. Por supuesto, como todo el mundo, se las toman, pero piensan que rajarse, o bien es escaparse del mundo, mística o arte, o bien es una especie de cobardía, una manera de eludir los compromisos y las responsabilidades. Pero el raje no significa, ni muchísimo menos, renunciar a la acción, no hay nada más activo que un raje”.
G. Deleuze

Es posible que me las pique, pero mientras dure mi raje, buscaré un arma
G. Jackson


I.

La filosofía no morirá mientras alguien fugue, todo lo demás es interpretación. Juguetes Perdidos juega en ese tablero: todo lo que huela a máquina universitaria de producción será rudamente apartado. No es desprecio por la reflexión teórica, sino una nueva comprensión de lo teórico como tal: menos como sistema de saberes acumulados y más como relación con lo que aún no sabemos pensar.

En ¿Quién lleva la gorra? (Tinta Limón Ediciones, Bs-As, 2014), la última década transcurre de nuevo ante nuestros ojos. Es notable advertir cómo se retuerce una escritura que se evade de lo político mayoritario cuando actúa bajo presión de la coyuntura. Página a página desfila una procesión de figuras mutantes nacidas tras la llamada crisis del 2001: de la miserable barriada al mundo de la batalla por el consumo; de la auto-organización a la vida loca. Más allá de lo que se discuta en torno a lo que se puso en juego durante esta década larga, lo cierto es que el paisaje social resultó trastocado.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Cromañón: una década.

1.  Nuestro diciembre.

Si en el año 2003 comienza la “década ganada”, un año y medio después –casi en paralelo– se inaugura –o se bifurca de la anterior– otra década.
Mucho se habló de las marcas y los efectos de 2001 en el ciclo kirchnerista; pero, incluso varios años atrás del que se vayan todos –y también alimentando la dimensión pública, callejera, violenta, política y juvenil de este acontecimiento– se empezó a elaborar otra historia que tuvo en Cromañón, sino un final, al menos un acontecimiento que la expuso en toda su desnudez (su máxima potencia y sus fracasos). Es esa historia una investigación pendiente. Y así como el kirchnerismo no se entiende sin 2001, Cromañón y sus efectos son incomprensibles sin el rock barrial y el plan colectivo que se venía incubando desde hacía una (otra) década.
Pero lo real entiende poco de cortes y de etapas; en ese diciembre del 2004 y en los meses posteriores se pliega todo, como en un agujero negro: en las primeras movilizaciones resuena el cántico Ni la bengala ni el rocanrol, a nuestros pibes los mató la corrupción; hay espontaneidad; hay estado de agite público (con mucho protagonismo de pibes); resuenan ecos del 2001 (se exige a la izquierda y al resto de los partidos y organizaciones políticas que no participen con banderas partidarias, se raja a patadas al –por esos meses inmaculado– Blumberg); hay vestigios de las luchas de las organizaciones de derechos humanos (en los padres y madres de Cromañón, de nuevo las familias se movilizan, los sobrevivientes acompañados de su entorno íntimo –que incluye muchos amigos– pero sobre todo de sus madres); y en ese torbellino Estela de Carloto defenderá al jefe de gobierno Aníbal Ibarra y el kirchnerismo se llamará a silencio...

sábado, 29 de noviembre de 2014

Aquí el audio de la coversación que tuvimos hace unos días en  Clinamen, por FM La Tribu. 

Gracias a los amigos de Clinamen por la invitación y el diálogo.
(Audio!)
“¿Quién lleva la gorra? Violencia, nuevos barrios, pibes silvestres”. Nuevos barrios, nueva sensibilidad. La disputa por el realismo. La búsqueda de tranquilidad. La precariedad como fondo.  El saber de los pibes. ¿Qué pasa con las pibas? El agite como modo afectivo contra la adultez agilada.

jueves, 10 de abril de 2014

Las aguas suben turbias (entre linchamientos y saqueos)




La pelea por la herencia

Diciembre sobresale del año calendario, o al menos así nos hemos acostumbrado a vivirlo. A veces, unos pocos días de ese mes alcanzan para desbordar una época o para anticipar –de manera más o menos ruidosa– lo que vendrá en la siguiente. El último diciembre hizo notar en la piel social y mediática que ya comenzó la disputa por la herencia de la década ganada. No nos referimos necesariamente a una lucha por la sucesión política, sino más bien a múltiples enfrentamientos –en el plano social, sensible, anímico, callejero, virtual– por la captura o la mantención de lo rapiñado en estos últimos años.
Los saqueos del diciembre pasado y los “linchamientos” de estas semanas son dos caras de la misma moneda, anverso y reverso de la ¿descomposición? del enunciado insignia de la década: paz social es igual a consumo. Puesta en riesgo la posibilidad de ese consumo y de cierto bienestar económico, se activaron las alarmas sociales…

lunes, 23 de diciembre de 2013

Los chicos de diciembre (notas sobre los saqueos que vendrán)




Va pasando diciembre, este, pero también todos los diciembres calientes ya pasados que retornan como espectros. Y si bien el acontecimiento 2001 parece seguir presente como un vector del orden y desorden político, las diferencias con el diciembre actual muestran una radical mutación sensible, política y social.
Una pregunta nos inquieta hoy, ¿quién lleva la gorra? Interrogante-impulso, que emerge de un territorio inédito y en permanente recombinación. Los nuevos barrios son rejunte: hay consumo, mesas de gestión de la seguridad vecinal, hay más dinero, más programas sociales, más derechos, más transas, más policías (siempre pillos aunque cambie la pantalla de juego, siempre listos para acoplarse a las mutaciones de la realidad barrial), más motos y tal vez más fierros; hay gendarmes, hay pos-vecinos (¿qué es lo que te hace mi vecino?) y comerciantes armados (o listos para hacerlo); hay reposición de la figura del propietario, hay terror –un vector constante de la precariedad– y hay pibes silvestres. ¿Cómo operan estas mutaciones en los “acontecimientos de siempre” (saqueos, inestabilidades, diciembres calientes…)?

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La (otra) ola verde

(Publicada en revista THC)

Un pibe sale corriendo porque tiene un veinticinco encima. Otro se queda fumando y esperando el verdugueo. A otro lo obligan a que se coma la tuca que acaba de tirar al piso. A otro lo tienen marcado porque le cabe rascar la pipa en la esquina. Estamos hablando del faso.
Los gendarmes paran a los pibes, los molestan, los huelen, buscan porro. Vos seguro tenés porro. Sienten que están habilitados para zamarrear, golpear, gritar y “educar” moralmente a los pibes. Estamos hablando de la Gendarmería en acción.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Servicio militar a cielo abierto

Verdugueo gendarme en los barrios del conurbano


Rubén ya lo había murmurado dos o tres veces, pero había pasado... Hasta que lo tiró más alto cuando un par estaban dando vueltas alrededor del mapa que estaba ahí en la pared: ¿Quién lleva la gorra hoy? (era la pregunta de invitación al Taller, que le había quedado dando vueltas). Y esta vez se auto responde y lo escribe en el pizarrón como sentencia: Los loros. Así comienzan la discusión sobre los gendarmes en el barrio.
Te descansan, te re verduguean amigo. Se la pasan jodiendote. Buscandote causa. Te paran corte re violento y te revisan a ver si tenes fierros, pero no es que te piden que te levantes la remera o que te apoyes contra la pared y levantes las manos, te cazan a los empujones, te empujan y te cagan a patadas y a palos. Están re locos. Los pibes empiezan a contar anécdotas  y escenas rutinarias de intervenciones gendarmes, se alternan en el uso de la palabra, por momentos los relatos son veloces, es una única voz-queja sobre los verdes, que lideran cualquier ranking sobre lo más odiado por los pibes en los barrios.

miércoles, 31 de julio de 2013

Es una noche especial, no se la vaya a perder...

De pies a cabeza, ensayos de fútbol,  es un libro editado por Interzona con textos de Oliverio Coelho, Ezequiel Cogan, Luis Díaz, Hernán Gallegos, Ezequiel Gatto, Juan Pablo Hudson, el Colectivo Inmediato, el Colectivo Juguetes Perdidos, Federico Levín, Daniel A. Liñares, Ruben Mira, Gustavo Varela y sus compiladores, Juan Manuel Sodo y Agustín j. Valle, que piensa a la pelota porque en ella se juega la vida -en tantas caras como pueden verse en una esfera. 

El sábado 3 de agosto será presentado por Simón Klemperer y la dupla Juan Bautista Duizeide-Damián Huergo.
Rodrigo Noya, H.Gallegos y Facundo Gorostiza darán el aliento melódico.

En el Cucha Club, Cucha Cucha 1889 (y JB Justo), desde las 20hs



martes, 4 de junio de 2013

Literatura de los malvenidos.


"El malvenido que desee vivir debe hacerlo peligrosamente desde el primer día, y ninguna experiencia puede ser ocasional para él; ningún malvenido puede pasearse con tranquilidad por una calle sin la certidumbre de que la violencia le saldrá al paso"

N. Mailer, The White Negro

miércoles, 15 de mayo de 2013

Literatura de la gorra


Hay que empezar por algún lado y empecemos por una visera. Cualquier otra cosa podría ser, pero una visera es una de esas cosas que hoy son inexorables y que son la piedra de toque de toda una época. Si hay cosas en su contra, hay que acabar con esas otras cosas. Si los vecinos, las leyes y los gendarmes están en su contra, habrá que acabar con los vecinos, las leyes y los gendarmes. Con una visera prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una visera debe poder mostrarse por el barrio. Porque debe vestir una cabeza libre, no debe tener un barrio esclavo; porque no debe tener un barrio esclavo, debe tener una ciudad libre, antiracista y que no haga mulear a sus pibes; porque debe tener una ciudad libre, no debe tener policías, ni jefes, ni vecinos propietarios y criminalizadores; porque no debe haber policías ni jefes ni vecinos, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una distribución de la propiedad, debe haber una revolución. La visera a la que acabo de ver pasar en la esquina, no debe ser perseguida, ni insultada, ni cortada; todos los reinos de la tierra deben ser mutilados y destrozados para servirle a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos caerán, pero no habrá de dañarse una visera.” 

G.K. Chesterton, Lo que está mal en el mundo    

miércoles, 20 de marzo de 2013

Criminalización



Los malvenidos
(Una pequeña crónica sobre muertes anunciadas y tragedias de la época).  


La secuencia es la de un pibe y una piba empujados a protagonizar una guerra que no es de ellos. La kiosquera, de 17 años, trabajando por dos mangos un sábado a la noche; la vienen a robar, y todo parece ser un asalto violento más… pero la piba saca una picana e intenta atacar al chorro. El chorro (también pibe, que bien podría ser un vecino de ella, o un ex novio o un familiar o un amigo...) dispara entonces, y la mata. Luego, el montaje final; videografh urgente, movileros in situ, indignación popular, pedidos de seguridad, pueblada.