martes, 17 de marzo de 2009

¿Quienes somos?


¿De donde salimos?, bueno, intentemos poner un origen. Somos un grupo de pibes que se chocaron en los pasillos de la carrera de sociología…, así como suena, un encuentro “epicúreo y aleatorio” que produjo amistad y rejunte. Pibes que en un determinado momento se desviaron del circuito trazado en la facultad y se conocieron. Pibes de diferentes lugares de la ciudad y el conurbano, cargados de inquietudes y pulsiones, que la ruleta de la vida los juntó en un determinado lugar. Y de allí la explosión, es decir, deseos perdidos, extraviados, potentes, que se conjugan, se juntan, confluyen, y crean amistades; después -para poner una linealidad- viene el colectivo.


En el medio pasaron, cervezas, textos, plazas, pizzas y asados, fútbol, angustias, risas, catarsis, de nuevo libros, ideas, viejos filósofos “pulentas”, charlas políticas, rocanrol (mucho rocanrol), y quilombos (de guita, de trabajo, de parejas, de familias, etc., etc., etc.), en fin nada muy diferente a la realidad de gran parte de los pibes de nuestra generación y nuestra época (bastante fulera ¿no?). Y de todo este rejunte, emerge la creatividad. Así explotando en pequeñas o grandes estruendos, fulgurante, rapsódica, embriagadora, narcotizante, violenta, sale la creatividad. Creatividad, como alegría, como afirmación, como potencia, como búsqueda. Afirmación de nuestra vida, de nuestra época, con todo lo que tiene sobre sus hombros; con risas y llantos, con grandes males y pequeñas alegrías, con conflictos, hemorragias, angustia, pero también con vitalidad, con jovialidad, buscando los deseos escondidos, las fuerzas, las pasiones… Todo ese combo, afirmándonos en él; no negándonos a través de la interiorización del dolor y de la mala conciencia: no queremos comernos nuestro dolor, preferimos quizás escupirlo, vomitarlo, “devolverlo”..

Esta es la época, esta es la cancha en la que nos toco jugar -embarrada, poseada- pero en fin, no podemos quedarnos temblorosos en los túneles, acurrucados y esperando. Así es nomás, un presente del gobierno de la vida, que incluye el gobierno de los estados de ánimos, de la tristeza y de la felicidad, por eso saltamos del dolor y la angustia, a la aparente felicidad, de la depresión a la alegría, así en un pestañeo, sin entender nuestros cambios, de la “nada a la gloria, y de la gloria a la nada”. Pero parte de nuestra apuesta generacional, tiene que ser proteger nuestro estado de ánimo de los reiterados e imperceptibles secuestros.

Justamente de eso se trata una apuesta generacional: poder decir con nuestras palabras lo que nos pasa, nombrarnos a nosotros mismos y ser protagonistas de nuestra vida, y no ser testigos de nosotros por creer lo que boquean los demás, que están lejos y muchas veces no entienden nada…

En esta pantalla de juego también esta la espectacularización de nuestras vidas, los infinitos simulacros, el frío del desierto digital, así es como vemos a psico-héroes, y ciberpredicadores, invitándonos a una nueva partida de la vida, una nueva negación, un abandono de la vida y del cuerpo, esta vez lo dejamos sentado en una silla –en nuestra casa o en algún cyber-conectado a un mundo de cartón mal coloreado que lo único que deja ver es una desolación, y un frío bastante intenso. El cuerpo-cadáver, rígido frente a la pantalla sonríe, y se le nota que su respiración y sus latidos han bajado. Pero bueno, la soledad parece no ser tal, hay flogeres, emos, segundas vidas, face book, y otros parajes virtuales que parecen llenos de gentes, como cyberbares habitados por borrachos tristes que no se hablan entre si. Encima, parece que nos invade todo lo viejo, o mejor dicho no solo nos clausuran los mundos, y las vidas posibles, sacándonos de la mente la imagen de un futuro, sino que nos tiran toda una onda retro por la cabeza, que parece un gran bloque de piedra que nos aplasta y no nos deja mover. Así, proliferan lugares para encontrarse con viejos amigos o compañeros de escuela como los face book, pero también la posibilidad de ver bandas viejas que se vuelven a juntar, películas que se vuelen a filmar, discos viejos, nuevas versiones de cosas añejas, en fin toda una remake de la vida. Cada vez más infantilizados, mas bobos frente a los colores de la tv: “parece que tendremos que usar pañales de aquí en más”… Como niños solos, débiles, y frágiles, perdemos cada vez más la experiencia, perseguimos con camaritas la inmortalidad, porque vemos que estamos parados sobre tierras movedizas, sobre un piso de cristal. La cagada es que en esta pantalla de juego no parece haber lugar para lo nuevo, para una fisura, una falla, un error. Pero esta apariencia de un mundo cerrado, es solo eso, una apariencia, una simulación. Podemos buscar otra cosa.

¿Entonces somos vanguardistas, buscamos lo nuevo, venimos a proponerlo? Ni a palos, todo lo contrario, ni somos vanguardistas, ni adelantados, ni ninguna otra gilada parecida, es mas, podemos decir que salimos de los culos de las botellas de cerveza, de esos fondos que siempre guardan un poco de espuma caliente pero también las voces y las palabras de un grupo de pibes en ronda. Ahora bien, ¿porque colgar palabras, textos, ideas, imágenes, voces, en el cyberdesierto? Precisamente, porque en los desiertos también hay camellos, es decir, hay anclajes, parajes, donde es posible encontrarse…. Sobretodo pensando que hay varios náufragos de los mares digitales buscando algún lugar donde aferrarse… Pero también creemos que la intervención “fugaz, instantánea, parpadeante” en esta virtualidad es solo lo que busca que un común pestañee, quizás perdido en estos caóticos laberintos de bytes se desvíe en un pasillo y se tope con algunas ideas que ansían odios , voces, ojos, nervios, sensibilidades, donde posarse… Y de ahí, la chance de poder encontrarnos en algún lugar, de parar juntos, abrazarnos, brindar, aguantarla en la misma esquina y armar alguna movida…

Por eso a los juguetes perdidos nos encuentran-los encuentran, nos encontramos- en las calles y barrios de la capital federal y del conurbano, en los pasillos de alguna facultad, en trabajos precarizados, y/o explotados, en recitales de rock de las bandas que levantan el plan barrial, en plazas, en canchas de fútbol….
En estos lugares nos conocimos, desde aquí iniciamos el viaje, desde aquí salimos -y siempre estamos regresando, para volver a salir- a buscarnos…
Las calles en donde nos vigilan drogocops-sin ley, en donde los gatillos fáciles de los sherrifs, nos persiguen afilando guadañas, en donde la violencia crece como los pastos de un terreno baldío, en donde el clima antipibe se respira peligroso, denso, pesado, violento….

De esto se trata nuestra “apuesta generacional”, de afirmar el aguante de nuestra generación frente a una época muy jodida …Una de las formas de hacerlo es a través de las palabras, de los textos, de la creatividad que -a veces- termina escrita en un papel. Palabras que buscan ponerle nombres al sufrimiento, posarse sobre el , nombrarlo, palabras que puedan expresar esa atmósfera enrarecida en la que muchas veces nos sentimos inmersos… Palabras cargadas de vitalidad, de alegría, de potencia, palabras que tienen que extenderse como las puntas de los dedos, palabras que deben estirar la superficie sensitiva de nuestra piel, para poder afectarnos, precisamente palabras que no parezcan palabras, que al leerlas –o escucharlas, o verlas- nos hagan olvidar que son palabras, para ver y sentir al corazón sangrante que las parió en una hoja. De eso se trata, de escribir desde lo que nos afecciona, desde lo que padecemos, desde los quilombos que nos interrumpen el paso de nuestras vidas, desde lo que emerge dándonos un topetazo en el pecho… Sabemos que en nuestra búsqueda la forma-escritura es una contingencia, puede estar como no, puede ser reemplazada por charlas, música, bailes, y todo lo que contribuya a encontrarnos, a desearnos como pares, a pensar algo juntos, a empezar a desarmar nuestros cuerpos individuales-los cuerpos que portan la angustia, el dolor, la soledad, y el cansancio y la depresión de llevar nuestra vida sobre los hombros- por cuerpos mas grandes, cuerpos de gigantes, cuerpos colectivos, hechos de miles de nosotros… De eso se trata…en esta época “cueste lo que cueste”, tratar de armar algún puto full…


Colectivo Juguetes Perdidos
Agosto del 2008

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